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La ruta propone visitar tres pueblos del sur del Baix Camp:
Colldejou, Pratdip y Vandellòs que nos abren las puertas
para mostrarnos la belleza de unas tierras de interior todavía
desconocidas.
Si salimos de Reus, cogemos la carretera T-310
en dirección
Mont-roig y a 2,3 kilómetros giramos a la derecha y cogemos
la T-322 que nos lleva a Colldejou. El pueblo, a 431 metros de
altitud, está situado en la parte más meridional
de la Mola de Colldejou. Visitamos la iglesia parroquial de Sant
Llorenç con su peculiar campanario octogonal. También
es interesante la capilla de la Mare de Déu de les Malalties,
en la masía de Magrinyà, y los restos de un fortín
de las guerras Carlines. Hay que destacar La Mola de Colldejou
como punto de referencia excursionista.
Volvemos a la carretera T-322 en
dirección a Mont-roig.
A 7,6 kilómetros cogemos la T-310 y giramos a la derecha
en dirección a Pratdip. El pueblo, a 245 metros de altitud
se encuentra encima de una colina. Empezamos visitando la iglesia
parroquial de Santa Maria, de bóveda gótica, con
el ábside y portalón románicos. Fue restaurada
en 1959. A continuación, iremos al molino de más
arriba, que, según la tradición, guarda enterrados
los tesoros de un francés dentro de una piel de cabra. El
molino tiene adosada una torre de defensa. Demos un vuelco para
ver los restos de las murallas, algunas dentro de las casas y también
restos de las torres. Una de estas torres, la del Capet, con el
arco del portal, era utilizada como prisión.
No nos podemos marchar de Pratdip sin visitar
el Santuario de Santa Marina a unos 4 kilómetros del pueblo, por la carretera
T-311. Es un edificio grande, rodeado de cipreses, cerca del cual
brota una fuente en agua abundante. Tiene adosadas tres o cuatro
casas, antiguas hospederías existentes ya en el siglo XIX.
En 1918 se construyó un balneario que se intentó explotar
sin éxito. Dice la copla: “a Santa Marina ve joven,
que si joven vas, casada volverás”.
También son notables la cueva
de Pratdip, de 30 metros de profundidad y la cima de la montaña
Blanca, de 31 metros de profundidad.
Continuamos por la carretera T-311 y vamos
hacia el extremo más
meridional del Campo de Tarragona. A unos 10 kilómetros
cogemos la C-233 que nos lleva a Vandellòs. Junto con los
pueblos de l'Hospitalet de l'Infant, la Almadraba, Masriudoms y
Masboquera, es un contrapunto de los grandes centros turísticos.
En Vandellòs visitamos la iglesia de Sant Andreu (1773),
de estilo renacentista.
Desde Vandellòs es posible también descubrir itinerarios
diversos para adentrarse en la belleza de las montañas de
los alrededores y contemplar las diferentes tonalidades de verde
y de marrón de la vegetación a lo largo del día.
No hay que olvidar la oportunidad
de disfrutar de una oferta gastronómica
creada con toda la cocina mediterránea con productos de
la tierra, entre los cuales destaca, el aceite de oliva. Platos
como el jabalí estofado y el conejo con caracoles, junto
con postres típicos como la coca con cerezas.
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